Relaciones viciadas

Entre las acepciones del verbo “viciar”, en el diccionario de la Real Academia Española, se encuentran las siguientes:
  • Pervertir o corromper las buenas costumbres de vida.
  • Torcer el sentido de una proposición, explicándola o entendiéndola siniestramente.
Cuando una relación interpersonal se vicia se dan estos dos factores; 1. la relación ha dejado de ser lo que fue en un principio para entrar en una espiral de pensamientos y actos negativos hacia la otra persona 2. basados en malinterpretaciones de actos concretos.
Esta degradación suele darse en parejas sentimentales, pero también en relaciones familiares o laborales.
Lo que suele ocurrir es que tomamos determinadas acciones del otro que no nos gustan y las extendemos a la totalidad de su persona

Por ejemplo, Pepe ha llegado tarde a su cita con María. Ella piensa que Pepe siempre llega tarde, que no la tiene en cuenta, que es un egoísta y un desconsiderado… pensamientos que van incrementando el malestar y el enfado.

Otro ejemplo, Marta está trabajando en su ordenador, Juan le hace una pregunta y ella no contesta. Juan piensa que a ella sólo le importa su trabajo, que nunca le hace caso, que lo ignora, que no lo quiere, etc. Como consecuencia aumenta su tristeza. 

Si nos dejamos llevar por estos pensamientos nuestras acciones se verán influenciadas y obtendrán consecuencias sobre la relación con el otro.
Cuando extrapolamos determinados actos a la totalidad de la persona actuamos en base a este principio y todo lo que hace esa persona es “porque es malo”, “porque me quiere hacer daño”, “porque pasa de mí”,… y obviamos parte de la realidad. Por ejemplo, Pepe ha llegado tarde porque se ha encontrado a su amigo de la infancia, que tanto tiempo hacía que no veía, y no porque tuviera una intención expresa de faltar a su cita con María. Con el tiempo, el comportamiento hacia el otro se vicia, y actuamos siempre enfadados, a la defensiva, esperando los ataques del otro, etc. Obviamente la otra persona responde en base a este comportamiento y a sus propios pensamientos. Finalmente, las muestras de cariño y los buenos momentos van desapareciendo.
Estos pensamientos tienen lugar cuando:
– la relación tiene un alto nivel de compromiso y exigimos lo que creemos merecer
– hemos tenido experiencias previas desagradables
– nos fijamos exclusivamente en lo negativo, obviando parte de la información
– damos por supuestos pensamientos de la otra persona, aunque ésta no lo haya manifestado
– no expresamos de forma asertiva lo que ese acto que nos ha molestado nos ha hecho sentir
Evidentemente hablamos de situaciones que por sí mismas no están evidenciado faltas de respeto, humillaciones, malos tratos o cualquier acto que pueda causar daño físico o psicológico. Por el contrario, se trata de distinguir aquello que realmente estamos malinterpretando y de hacer saber al otro cómo nos ha hecho sentir, siendo capaces ambos de llegar a acuerdos aceptables para los dos.
Si únicamente valoramos el acto y expresamos nuestro malestar de forma asertiva (“que hayas llegado tarde me ha hecho sentir que te has olvidado de mí”), damos la oportunidad al otro de dos cosas importantes: de que se explique y de que nos comprenda.

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