¿Luchando contra la ansiedad? Por qué dejar de pelear es el primer paso (Enfoque ACT en San Antonio de Benagéber)

Sentir ansiedad es, en esencia, como estar atrapado en arenas movedizas. Cuanto más pataleas y te desesperas por salir, más rápido te hundes. En mi consulta en San Antonio de Benagéber, veo a diario a personas agotadas, no por la ansiedad en sí, sino por la energía monumental que gastan intentando que desaparezca.

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) propone un giro radical: ¿Y si el problema no es la ansiedad, sino lo que haces para no sentirla?


La trampa del «Control»

La mayoría de los tratamientos convencionales se centran en reducir los síntomas. ACT, sin embargo, nos enseña que el control es a menudo el problema. Cuando te dices «no puedo estar nervioso en esta reunión», tu cerebro se pone en alerta máxima para vigilar si estás nervioso, lo que —adivina— genera más nerviosismo.

En lugar de luchar, trabajamos en tres pilares fundamentales:

  1. Defusión Cognitiva: Aprender a ver tus pensamientos como lo que son (palabras e imágenes) y no como verdades absolutas o amenazas reales.
  2. Aceptación: No es «aguantarse», sino hacer espacio a la emoción para que deje de estorbarte.
  3. Acción Comprometida: Preguntarte: «A pesar de este nudo en el estómago, ¿qué es importante para mí hoy?»
Infografía sobre terapia ACT en San Antonio de Benagéber, que incluye pasos para lidiar con la ansiedad, como cambiar de perspectiva, aceptar emociones y vivir plenamente.

«La libertad no es la ausencia de ansiedad, sino la capacidad de caminar hacia lo que valoras mientras la sientes.»

¿Por qué buscar terapia ACT en Valencia?

La ansiedad suele estrechar nuestro mundo. Dejamos de ir a lugares en Valencia, La Eliana,… evitamos reuniones sociales o posponemos proyectos profesionales. El objetivo de nuestro trabajo en Blanca Izquierdo Psicología no es que seas una persona «sin miedos», sino que seas una persona que vive la vida que desea, incluso con el miedo bajo el brazo.

3 Claves para empezar hoy mismo

Si te encuentras en un momento de crisis, intenta estos cambios de perspectiva:

  • Ponle nombre al proceso: En lugar de decir «Estoy angustiado», prueba con «Estoy teniendo el pensamiento de que algo malo va a pasar». Nota la distancia.
  • La técnica del invitado no deseado: Imagina que la ansiedad es ese vecino pesado que llega a tu fiesta. No te gusta que esté ahí, pero si pasas toda la noche intentando echarlo, te perderás tu propia fiesta. Déjalo sentado en un rincón y vuelve con tus invitados.
  • Conecta con tus valores: ¿Qué harías hoy si la ansiedad no fuera un impedimento? Haz una acción pequeña, aunque sea mínima, en esa dirección.

¿Hablamos?

Si sientes que tu mundo se ha vuelto pequeño por culpa de la evitación, estoy aquí para ayudarte. En mi consulta de psicología en San Antonio de Benagéber, trabajamos con herramientas científicas para que la ansiedad deje de conducir tu vida.


Perfeccionismo y ansiedad: cuando exigirte más te paraliza (y qué hacer desde la terapia de aceptación y compromiso)

¿Alguna vez has sentido que, por mucho que hagas, nunca es suficiente? ¿Que empezar algo nuevo te genera una tensión difícil de explicar, como si el miedo a hacerlo mal pesara más que las ganas de intentarlo? Si es así, puede que el perfeccionismo esté jugando un papel importante en tu nivel de ansiedad.

En consulta, en San Antonio de Benagéber y en las sesiones online, veo con frecuencia personas muy capaces, muy comprometidas, que sin embargo viven con una sensación constante de que no llegan. Que se exigen muchísimo y aun así se sienten insuficientes. Que posponen, se bloquean o se agotan. No por falta de esfuerzo, sino precisamente por exceso de exigencia.

Este artículo es para ellas.


¿Qué es realmente el perfeccionismo?

El perfeccionismo no es querer hacer las cosas bien. Eso es sano y adaptativo. El perfeccionismo problemático es algo distinto: es la creencia, muchas veces implícita, de que tu valor como persona depende de tu rendimiento, y que cualquier error o imperfección es una amenaza real.

Desde esta lógica, el cerebro interpreta equivocarse como un peligro. Y cuando el cerebro detecta peligro, activa la ansiedad.

Por eso el perfeccionismo y la ansiedad van tan a menudo de la mano: no es casualidad, es una relación directa. La autoexigencia extrema es, en muchos casos, el combustible que mantiene encendida la ansiedad crónica.


Lo que solemos hacer (y por qué no funciona)

Cuando la ansiedad aparece, el instinto habitual es intentar controlarla o eliminarla. Y el perfeccionista suele recurrir a dos estrategias:

Hacer más y mejor, para asegurarse de que no habrá críticas ni errores. El resultado es el agotamiento, la sensación de que nunca termina, y una ansiedad que lejos de reducirse, aumenta con cada nuevo listón que se pone.

Evitar o posponer, para no exponerse al riesgo de fallar. El resultado es la procrastinación, la culpa, y una ansiedad que tampoco desaparece, sino que simplemente cambia de forma.

Ambas estrategias comparten un problema de fondo: tratan la ansiedad como algo que hay que eliminar antes de poder vivir. Y eso, paradójicamente, le da más poder.


Una mirada diferente: la terapia de aceptación y compromiso (ACT)

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, por sus siglas en inglés) forma parte de las llamadas terapias contextuales o de tercera generación, y propone una forma radicalmente distinta de relacionarse con la ansiedad y con los pensamientos perfeccionistas.

Su punto de partida no es eliminar el malestar, sino cambiar la relación que tienes con él.

Desde ACT, el objetivo no es dejar de sentir ansiedad, sino que la ansiedad deje de ser el jefe que decide lo que haces o dejas de hacer.

Esto se trabaja a través de varios procesos clave:

Defusión cognitiva. Los pensamientos perfeccionistas del tipo «tengo que hacerlo perfecto», «si me equivoco, fracaso» o «no soy suficiente» no son hechos. Son pensamientos. La defusión te ayuda a observarlos como lo que son, eventos mentales, sin fundirte con ellos ni obedecerlos automáticamente.

Aceptación. No como resignación, sino como apertura. Permitir que la ansiedad esté presente sin luchar contra ella, sin huir, sin que eso te impida actuar. La aceptación reduce el sufrimiento secundario, el que viene de pelear contra lo que sientes.

Valores como brújula. ¿Qué es importante para ti más allá del rendimiento? ¿Qué tipo de persona quieres ser en tu trabajo, en tus relaciones, en tu vida cotidiana? ACT te ayuda a conectar con eso y a que sea eso, y no el miedo al error, lo que guíe tus decisiones.

Acción comprometida. Moverse hacia lo que importa aunque la ansiedad esté presente. No cuando desaparezca, sino con ella, si hace falta.


¿Qué cambia con este enfoque?

Trabajar el perfeccionismo desde ACT no significa volverse descuidado ni conformista. Significa dejar de vivir en guerra contigo mismo.

Significa poder empezar cosas sin necesitar garantías de que saldrán perfectas. Poder equivocarte sin que eso se convierta en una crisis. Poder descansar sin sentirte en deuda. Poder hacer las cosas bien porque te importan, no porque temas las consecuencias de no hacerlas perfectas.

En consulta, este trabajo suele producir cambios que los pacientes describen de forma muy parecida: «Es como si hubiera bajado el volumen de esa voz que siempre me dice que no es suficiente.»


¿Cuándo buscar ayuda profesional?

El perfeccionismo se convierte en un problema que merece atención psicológica cuando interfiere de forma significativa en tu vida: cuando te impide disfrutar de lo que haces, cuando genera un nivel de ansiedad que te desborda, cuando afecta a tus relaciones, a tu sueño o a tu capacidad de tomar decisiones.

Si te reconoces en lo que describes este artículo y sientes que lo has intentado por tu cuenta sin conseguir salir del círculo, puede ser el momento de pedir ayuda.


Dónde encontrarme

Soy Blanca Izquierdo, psicóloga sanitaria con consulta en el Centro Comercial Colinas, local 47, San Antonio de Benagéber (Valencia), muy cerca de L’Eliana, La Pobla de Vallbona y Bétera. También ofrezco sesiones online para personas de cualquier punto de España.

Trabajo desde un enfoque contextual e integrador, con formación en terapias de tercera generación como ACT, para acompañar procesos de ansiedad, perfeccionismo, autoexigencia e imagen corporal.

Si quieres dar el paso, puedes contactar conmigo a través de la web o por WhatsApp. La primera consulta es el mejor momento para resolver tus dudas.


Blanca Izquierdo · Psicóloga sanitaria colegiada CV11519 · San Antonio de Benagéber, Valencia

Afrontar el miedo a salir a la calle tras el confinamiento.

Mañana, 26 de abril de 2020, los niños podrán empezar a salir un ratito, ya conocéis las reglas. Y pronto comenzará la desescalada.

Muchas personas viven esta nueva posibilidad con #miedo. Y es normal. Después de todo lo que hemos vivido: los hospitales saturados, los fallecidos,,.. ¿Cómo no vamos a tener miedo? Así que salir a la calle puede suponer un riesgo. Y solo pensar en esa posibilidad ya nos pone en alerta, tenemos pensamientos catastróficos, aumenta el nerviosismo,…

¿Cómo podemos afrontar entonces estás salidas?
🔸Lo primero que tienes que tener en cuenta es que las autoridades sanitarias han considerado que si lo hacemos tomando las medidas de seguridad y respetando las normas, es seguro salir.
🔸Lo siguiente que debes considerar es que tarde o temprano tendremos que afrontarlo, no vamos a estar toda la vida en casa. Pero si crees que todavía no estás preparado puedes posponerlo porque salir a la calle no es obligatorio.
🔸Ten en cuenta también que lo que está en nuestras manos es tomar las medidas de seguridad aconsejadas. Lo demás escapa a nuestro control. Así que céntrate en lo que sí puedes hacer.
🔸En terapia los miedos se tratan a través de una exposición progresiva. Por lo tanto, es buena idea hacer breves exposiciones a la calle: primero en nuestra calle, luego una vuelta a la manzana, luego la manzana siguiente, etc. También puedes considerar ir primero a lugares más abiertos en los que sepas que no va a haber prácticamente nadie, para poco a poco ir a lugares algo más frecuentados. En realidad, el desconfinamiento va a ser algo parecido a esto, así que la dsescalada nos beneficia psicológicamente.
🔸Trata el paseo en la calle como un momento de disfrute. Conecta con el paseo:nota la brisa y el sol sobre tu piel, date cuenta del suelo que pisas, observa el movimiento de las hojas de los árboles, el olor que haya,… #mindfulness
🔸Por último debes asumir que puede que en algún momento demos algunos pasos hacia atrás, que la situación haga que tengamos que volver al #confinamiento No lo sabemos, pero es una posibilidad.Si lo tienes en cuenta ya, no te pillará por sorpresa.Entiéndelo como parte del proceso,igual que cuando hablamos de una recaída.

Si sientes que todo esto es demasiado difícil, las emociones te desbordan, tu día a día de ha vuelto muy difícil de llevar,… Contacta con un profesional de la psicología.

Los niños pueden salir a la calle

#Coronavirus #terapiaonline

La ansiedad durante la pandemia de la covid-19

El miedo tiene la función de alertarnos de un peligro.
A esta emoción le acompañan una serie de síntomas físicos que tienen la función de prepararte para atacar o huir: bombear más sangre, tensar los músculos,… Y los pensamientos comienzan a bombardearnos: me voy a contagiar, la economía va a ir fatal, esto será terrible,…
Y se añaden conductas coherentes con ello, para ponernos a salvo: lavado de manos constante, desinfección, distancia de seguridad, confinamiento en casa, reducción de gastos,…

Como ves, en este caso la ansiedad está más que justificada. Nadie puede decirte que te tranquilices porque entonces las conductas que promueven la tranquilidad no te ayudarían para esta situación excepcional.


Está bien sentir ansiedad. Es coherente con la situación que estamos viviendo.

Tómate un momento y siéntelo. No huyas de lo que sientes. Vamos a conectar con el miedo, vamos a darle espacio. ¿Qué nos dice? ¿Por qué? ¿Qué está amenazando que tanto nos importa? ¿Qué puedo hacer para dar valor a lo que me importa?

La práctica de Mindfulness puede ayudarte a comprender tus experiencias emocionales de este momento. Es una buena oportunidad para ponerlo en práctica. Hay muchas estrategias.

Si necesitas ayuda hay muchos profesionales que están trabajando online para poder ayudarte.

El autocuidado en Confinamiento

Nos esperan días muy difíciles. De momento 15, pero no sabemos si podrían ampliarse.
.
Así que estos días va a ser fundamental que te cuides porque los efectos del confinamiento pueden perjudicar al bienestar mental.
.
Primordial: deja de compartir y de escuchar audios de WhatsApp. Solo contribuyen al pánico y no sabemos si son bulos o no. Lo mismo con las redes sociales. Vamos a centrarnos en las informaciones oficiales de los organismos públicos.
.
No estamos de vacaciones. Intenta crear una rutina lo más parecida a lo que llevabas. Horarios de higiene, de tareas, de ocio,… Vamos a organizarnos como si esto fuera a durar bastante, porque no sabemos lo que puede durar.
.
Dúchate. Vístete. Péinate. No te ve nadie, pero te ves tú. Y ya sabemos qué pasa cuando no nos agrada nuestra imagen,…
.
Duerme lo necesario. Ni poco, ni mucho.
.
Ojo con los excesos. De alcohol y de comida. Reconoce por qué vas a comer, ¿hambre o apetito? Ten una estrategia para los momentos de aburrimiento o ansiedad. ¿Qué puedo hacer en esos momentos en lugar de comer o beber?
.
Comunícate. Llama, o mejor haz una videollamada, a tus amigos, a tu familia, a tu pareja. Queda como si lo hicierais para tomar un café.
.
Si tienes hijos pequeños para ellos las rutinas también son importantes. ¡El cole en casa! Pero tampoco te sientas culpable si ven más tele de lo normal.
Procura tener tiempo para ti, repartiendo el espacio y el tiempo con el papá o mamá.
.
Mantén tu tiempo de ocio. Lee, ve series, haz manualidades, escribe,… Lo que más te guste.
.
Haz algo de deporte. La mayoría de personas no tienen mucho espacio para caminar en casa. Así que al menos vamos a intentar mover el cuerpo haciendo algo de ejercicio.
.
Ventila la casa. Si tienes una terraza, un balcón o un jardín úsalo. Aunque sea una ventana. Asómate, mira al cielo, deja que te dé el aire, el sol o la lluvia.

Otro día hablamos de las emociones que esto nos hace sentir.
.
Si necesitas ayuda, háblame.

Una enfermedad, una putada.

Me cuesta mucho hacer lo que estoy a punto de hacer. Abrirme en canal ante los demás. Exponer mis mayores miedos e inseguridades. Me he planteado qué utilidad podría tener para mí o para los demás. Y he concluido que mostrar tal aceptación es el ejercicio más costoso que se puede hacer. Pero si se lo pido a las personas que acuden a mi consulta ¿Por qué no lo voy a hacer yo? Es lo más sincero y honesto que puedo hacer.

Así que allá va…

Un mal día, un fatídico día que jamás olvidaré, se cruzó en mi vida la enfermedad. Una enfermedad crónica llamada esclerosis múltiple. Funciona a brotes, a tropiezos. Tropiezos en el camino… ¿cómo asumirlos, cómo convivir con ellos? No es nada fácil vivir con una enfermedad crónica que no sabes cómo va a evolucionar. Estás un tiempo bien, todo funciona con normalidad: retomas tu vida, tus proyectos, tus objetivos, tus actividades rutinarias, la vida simple…o compleja, pero tu vida. Y de pronto, un brote te recuerda que no estás exenta, no estás libre de la enfermedad, sigue ahí. Y de nuevo, vuelves a revivir el diagnóstico, el palo, el hachazo que partió tu vida en dos: entre aquella que habías planeado y entraba dentro de tus expectativas y la incertidumbre. Dejar de identificarte con aquello que esperabas te deja la sensación de perder un pedacito de ti. Es como si por un momento dejaras de ser tú, te alejaras de lo que representas para ti mismo. Es como un duelo.
Y la incertidumbre,… qué decir. Todos convivimos con ella, que es inevitable es cierto. Pero cuando la amenaza acude de forma aleatoria, sin preaviso, te pilla desprevenido y el dolor surge, éste también es inevitable. Sobre todo cuando la amenaza no es sólo tal sino que se acompaña de secuelas.

No queda otra que continuar. Expresar el dolor, sacarlo fuera, es positivo. Pero sin pasar la barrera de vivir pegada a él, enganchada a los pensamientos del qué pasará, cómo acabaré, si podré continuar viviendo como hasta ahora o no, jugando con mis hijos, paseando con mi pareja, conduciendo, estudiando, trabajando,… Es imposible centrarse en prohibir estos pensamientos, es normal que surjan. Pero ser consciente de la utilidad que tienen es más importante. No me ayudan, no me ayuda sentir pena de mí misma, solo agrava mi miedo y mi dolor. Así que siendo consciente de esto, puedo ser más flexible. Puedo imaginarme cómo voy superando todos los tropiezos, puedo imaginarme adaptándome en cada nueva situación. Y esto me hace sentir de otra manera, indudablemente. No voy a negar lo que pueda venir, quiero ser realista, pero aunque duela tengo que ver diferentes caminos y posibilidades. Y sobre todo, centrarme en mi presente, no abandonar lo que más me importa: mi familia, mis proyectos, mi trabajo, mi salud,… Mi vida.

No quiero abandonar mi vida, sea lo difícil que sea.

¡No puedo dormir!

La mayoría de las personas han sufrido insomnio alguna vez a lo largo de su vida. Pocos saben, sin embargo, lo importante que es mantener una buena higiene del sueño para mantener su calidad. Y la calidad del sueño no sólo afecta a las noches, sino que sus consecuencias también se extienden al resto del día: cansancio, disminución de la atención, de la memoria, apatía,… pudiendo llegar incluso a favorecer cuadros depresivos o ansiógenos.

insomnio

Lo primero que debes saber es que dormir mal es una consecuencia. Lo más común es que sea una consecuencia del estrés pero también puede haber otras causas psicológicas (como la depresión, ansiedad, preocupaciones) pero también médicas (por ejemplo alguna enfermedad, dolor), del organismo (como alguna alteración hormonal) o agentes del ambiente (ruidos, luces o ingesta de determinadas sustancias). Identificar la causa será fundamental para tratar de mejorar el sueño. Pero aun en el caso de que no hayas identificado una causa clara de tu insomnio hay una serie de pautas que pueden ayudarte mucho a mejorar tu sueño:

  1. Mantén una rutina. intenta hacer cada noche lo mismo antes de irte a dormir (una cena tranquila, cepillado de dientes, apagar la luz, poner la alarma, etc.). Trata de acostarte siempre a una hora similar, o cuando te entre sueño, y sobre todo levántate todos los días a la misma hora. Si consideras que el fin de semana puedes levantarte más tarde, intenta que no haya más de una hora de diferencia de tu hora habitual.
  2. Asocia tu cama al acto de dormir. para que tu mente sepa a qué va cuando va a la cama, no realices ningún otro acto allí que pueda confundirla. La cama debería ser sólo para dormir y para mantener relaciones sexuales. Por lo que no veas la TV en la cama, no leas, no trabajes, no pases el tiempo rumiando,…
  3. No hagas la siesta. Si te encuentras muy agotado, puedes descansar un momento pero trata de no sobrepasar los 15-20 minutos.
  4. Cena algo ligero, fácil de digerir y date tiempo antes de acostarte para realizar una buena digestión. No consumas alcohol ni cafeína por lo menos 6 horas antes de dormir, tampoco chocolate o alimentos con mucha azúcar (recuerda que todo esto es estimulante). No fumes antes de dormir.
  5. No utilices pantallas electrónicas 15-20 minutos andes de ir a dormir (tablet o móvil). Los libros electrónicos que utilizan tinta electrónica no afectan a tu sueño.
  6. Practica ejercicio de forma regular, pero no más tarde de las 6 o las 7 de la tarde puesto que puedes llegar demasiado activo a la hora de acostarte.
  7. Mantén un ambiente adecuado. temperatura adecuada, colchón confortable y niveles mínimos de ruido y luz.
  8. Si te despiertas durante la noche no comas porque puedes acostumbrar a tu cuerpo a necesitar ingerir alimentos durante estas horas.
  9. Si llevas en la cama más de 20 minutos dando vueltas, levántate y cambia de habitación. Haz una actividad tranquila, o incluso aburrida, nada que requiera esfuerzo físico o intelectual. Cuando te vuelvas a sentir somnoliento/a vuelve a la cama. Repite este proceso tantas veces como sea necesario.
  10. Puedes realizar alguna técnica de relajación o aprender a distanciarte de las preocupaciones obsesivas.

Que tengas unos felices sueños…

perro duerme

¿Por qué él afronta tan bien esta situación y yo tan mal?

¿Qué hace que una persona ante una determinada situación actúe de una manera determinada y otra persona, ante esa misma situación, actúe de otra completamente distinta?

Laura acaba de realizar una presentación oral en el trabajo, tenía que presentar el nuevo producto para la temporada 2018-2019 a los clientes de su empresa. Su jefe, que ha prestado atención a su exposición, la ha felicitado por su trabajo pero también le ha recomendado que la próxima vez trate de mantener un mayor contacto visual con el público. Laura se ha sentido bien al recibir la felicitación y ha decidido mejorar el contacto ocular para que la próxima presentación salga todavía mejor.  En otro turno, es Marta quien realiza la presentación del nuevo producto. Al finalizar, su jefe que estaba igualmente presente, la ha felicitado por su presentación y le ha aconsejado exactamente lo mismo que a Laura, que aumente el contacto visual con sus oyentes. Marta se ha venido abajo, cree que toda la presentación ha sido un fracaso y que a su jefe no le ha gustado como lo ha hecho. No se cree que capaz de mejorar el contacto visual y está empezando a sentir nervios cuando piensa en la siguiente presentación.

¿Qué ha pasado por la mente de Marta? ¿Y por la de Laura?

Veamos otro ejemplo. Observa la siguiente escena.

Escena ambigua
Escena ambigua

Un chico, sentado en el sofá de su casa, ha recibido una llamada y parece que lo que le han dicho, de algún modo, le ha emocionado. No sabemos en qué sentido. ¿A ti que te sugiere? ¿Te ha venido a la mente una mala noticia? ¿En qué aspectos te has fijado? ¿Y cómo crees que se sentirá el chico con esa interpretación?

Intenta darle la vuelta, y piensa en otra alternativa, una positiva. ¿Es posible que esté llorando por una buena noticia? ¿Cómo crees que se siente el chico con esta nueva interpretación? Intenta dar todas las alternativas que creas posibles.

Es posible que si hoy tienes un estado de ánimo decaído hayas dado una interpretación negativa de esta escena y al revés, si tienes un ánimo positivo hayas visto una alternativa de carácter alegre. Lo que está claro es que nuestro estado de ánimo y nuestros pensamientos se retroalimentan entre sí. Los expertos han observado que las personas con trastornos emocionales tienden a realizar interpretaciones negativas en las mayoría de las situaciones que viven.

El problema no es la evaluación negativa que hacemos de la situación. De hecho, en muchos casos esto puede resultar beneficioso para prevenirnos de peligros y amenazas. Por ejemplo, si viene un coche a una rápida velocidad dirigido hacia mí, el pensamiento de «me va a atropellar» me invitará a apartarme lo más rápido que pueda. Pero en otros muchos casos, si lo hacemos de forma repetitiva y en situaciones equivocadas, puede resultar perjudicial.

Imagina que Marta, la chica que creyó que fracasó en su presentación oral, comenzara a pensar que cada vez que tiene que hablar en público, en reuniones sociales o con desconocidos las personas van a pensar que no tiene habilidades para comunicarse, que es aburrida, etc. y esto hace que evite continuamente la mirada de los demás porque así se siente más cómoda. Y con el tiempo no sólo evita la mirada, sino que también evita relacionarse en este tipo de situaciones. Probablemente terminaría perdiendo el trabajo y las amistades, disminuiría su tiempo de ocio, perdería oportunidades, etc.

Marta sólo se centró en un aspecto de la valoración que su jefe hizo de su trabajo. Obvió todo lo demás. Por lo que las posibilidades de ampliar el abanico de diferentes interpretaciones de la situación se cerró. Se mostró rígida en su capacidad de evaluar la situación y esto influyó notablemente en su estado de ánimo.

Tener la capacidad de identificar nuestros pensamientos ante las diferentes situaciones que nos causan malestar nos da la oportunidad de valorar qué interpretaciones estamos realizando. En el caso, de que nos hayamos cerrado en banda con una única opción, es interesante reevaluar nuestros pensamientos y valorar la posibilidad de que existan otras interpretaciones. No se trata de que elimines de pronto esa interpretación negativa (porque sabemos que no podemos controlar nuestros pensamientos) sino simplemente de que aceptes otras alternativas, y de que coexistan juntas.

Por eso, cuando acudes a la consulta de un psicólogo, éste te enseñará a identificar tus pensamientos automáticos para que puedas valorar otras posibilidades. Juntos os daréis cuenta de si esta forma que tienes de valorar las situaciones son errores del pensamiento. A menudo tendemos a sobreestimar la ocurrencia de eventos negativos, aunque no haya ninguna evidencia para ello. Otras veces tendemos a catastrofizar: si pasa eso tan malo que estaba pensando, no voy a poder soportarlo, no podré hacerle frente. Ante estos pensamientos, es seguro que me sentiré temeroso, inútil y triste. Por eso es tan interesante aumentar nuestra flexibilidad cognitiva (la capacidad para valorar otras alternativas), porque esto nos dará margen para afrontar las situaciones desde otra perspectiva y, por supuesto, con otro estado de ánimo.